Hace algunas semanas, mi medio limón y yo, nos fuimos de finde a un hotel con spa. Era la segunda vez que iba a un spa y esperaba que la experiencia resultara mejor que la primera. Y efectivamente así fue. Además, en esta ocasión, y tras pagar "un plus" recibimos (ambos los dos) sendos masajes "anti-estrés". La verdad es que al día siguiente me dolía toda la espalda pero creo que el masaje en líneas generales me sentó bien (y a mi limoncete también, aunque le detectaran una contractura y media espalda inflamada :-(

Llevo unos días pensando que, aunque el masaje estuvo muy bien, lo que de verdad hubiera necesitado era un "masaje cerebral", algo que me relajara mi cabecita, que me hiciera olvidar preocupaciones, obligaciones, estréssss... y me dejara como nueva.