Pues más o menos esto fué lo que había escrito en el post que por motivos ajenos a mi voluntad "desapareció".

Hace poquito más de un mes estuve en La Palma y a mi vuelta me traje un coche. Sí... mi madre se compró un coche nuevo y me dio el viejo (Citröen Xantia, 12 añitos y bien cuidado), cosa que a mi medio limón y a mí nos venía de maravilla (a punto de mudarnos a la casa nueva - fuera de Las Palmas - el tener un coche para cada uno era algo esencial: la culpa es de nuestra incompatibilidad de horarios laborales).

En fin, que hace dos fines de semana (aún el coche no llevaba un mes en Gran Canaria) y tras una compra de estanterías en Ikea, cargamos el coche y tomamos rumbo a la nueva casita. Íbamos a 80 por el carril más a la derecha y a la altura de la potabilizadora ¡catapún!... un ruido extraño, una pieza del motor levantada y el capó destrozado. Como pude saqué el coche hacia el arcén, no tan bien como me hubiera gustado, pero la sensación de que el coche explotara o algo semejante no me permitió reaccionar bien.
En fin... lo demás se lo podrán imaginar... llamada al seguro (¡gracias a la asistencia en viaje!), espera de la grúa, atasco por nuestra culpa... nervios.

Eso fue el sábado. El lunes la grúa llevó el coche al taller. Teníamos
que buscar algún coche-furgo para ir a recoger las estanterías, y como no teníamos ninguno a mano tuvimos que alquilar una furgoneta (la empresa de alquiler nos dió la furgoneta más grande que tenía).

Ya que la furgoneta era grande, pensamos - sobre la marcha -
aprovecharla para trasladar las cosas más grandes de nuestra inminente mudanza. Recogimos las estanterías en el taller y cuando íbamos a aparcar la furgo-camión cerca de nuestra futura ex-casa... rasssssssss... rozamos un coche que estaba perfectamente aparcado. Nos sentimos fatal, el seguro de la furgo-camión cubría daños a terceros pero eso no quita que fastidiáramos al pobre dueño del coche que tendrá que llevarlo al taller, esperar... el consuelo que me queda es que nos comportamos civilizadamente, y como el dueño del coche no estaba dentro, le dejamos un papel con nuestro teléfono - cosa que no todo el mundo hace :-(

Para rematar el día, la mudanza la tuvimos que hacer bajo una fina
lluvia que no paró desde que empezamos a cargar la furgo-camión hasta que terminamos en la nueva casa.

Aparte de lo anterior, también está lo que me cuesta el arreglo del coche... Definitivamente, una semana para olvidar.