Hoy estaba junto con mi medio-limón en un centro comercial cuando me detuve delante de un escaparate. El escaparate en cuestión era de una tienda que se especializa en artilugios de diseño (cosas de cocina, de baño, decoración, etc.) y esta fue nuestra conversación:

No puedo entrar en esta tienda, porque siempre que entro compro algo - Esto lo dije yo.

¿De verdad?¿En serio vez algo que te guste? - Preguntó mi medio-limón incrédulo.

Sí - afirmé - me llevaría esa tostadora tan mona de corazones rojos.

No creo que lo hicieras - apostilló él - no "pega" con nuestra cocina.

¿Pero qué clase de pija te crees que soy? - Pregunté "algo" indignada.

Una pija de cocinas - dijo él...

y se quedó tan ancho.